¿Cuándo acudir al psicólogo infantil?

Niño preocupadoNo nos resulta nada extraño prepararnos mucho académicamente incluso durante años para una profesión, o para encontrar un buen trabajo. En cambio, para una de las cosas más importantes de nuestra vida como es ser padres no acudimos a ninguna academia ni facultad, como si tal cosa no fuese importante o se diera por hecho que es algo fácil para lo cual no se requiere ninguna formación específica. Si en algo coinciden la mayoría de los padres que acuden a consulta es precisamente en la convicción de que la labor más importante y más difícil que se han encontrado en sus vidas es la de educar (y hacerlo bien) a sus hijos.
Cada vez es más frecuente que los padres soliciten ayuda u orientación a profesionales, relacionada con la educación de sus hijos. Sobre todo cuando sospechan que puede haber algún problema de conducta, o cuando han ocurrido cambios en el ambiente familiar que creen que podrían afectarles.

A la pregunta “¿cuándo es el momento de acudir a un/a psicólogo/a infantil?” La respuesta es siempre que tenga alguna duda; se sienta incapaz de manejar situaciones con su hijo o su hija; cuando padres, profesores u otras personas del entorno observan que el niño o la niña no evoluciona al ritmo esperado para su edad o simplemente cuándo quiera saber más acerca de cómo educar a sus hijos.
Acudir a un psicólogo no significa necesariamente que exista un problema de salud mental. Sin embargo, algunas veces se dan escenarios que escapan al control de los padres y en ocasiones se sientes desbordados y sin recursos para afrontar estas situaciones. Esto podría ser el piloto rojo que se enciende para alertarnos de que algo no va del todo bien y que sería conveniente consultar a un especialista.

¿Cuáles suelen ser esas señales que indican debemos acudir a un psicólogo infantil?

• Si vemos que nuestro hijo lo está pasando mal, que no es feliz.
• Tiene problemas para relacionarse con otros niños (Por ejemplo: no tiene amigos, se comporta de forma violenta con sus iguales, es demasiado tímido, no le interesa estar con los otros).
• En el colegio surgen problemas (bajo rendimiento, falta de concentración, desmotivación, acoso escolar, etc.).
• Presenta comportamientos difíciles de manejar como desobediencia, hostilidad, agresividad.
• Surgen problemas físicos sin una causa médica aparente (dolor de cabeza, dificultad para respirar, problemas digestivos, por ejemplo).

Ante estas señales u otras conductas de nuestro hijo que pudieran alarmarnos lo más acertado es consultar a un profesional, pues aunque no siempre está claro que el niño o niña necesite psicoterapia, es el psicólogo quién después de escuchar a los padres debe valorar si mantener o no una entrevista con el niño y si será preciso que realice una terapia.