Por qué recomiendo que los niños hagan manualidades

Las manualidades son una de mis recomendaciones favoritas para los niños. Que sean adaptadas a su edad y sus gustos, claro está, pero que las hagan. No es algo que suelan rechazar los hijos porque desde muy pequeños tienen curiosidad por tocarlo todo y manipular todo lo que cae en sus manos.

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A lo largo de nuestro desarrollo, las personas vamos alcanzando poco a poco, de manera natural nuevas destrezas. El caso de las habilidades motrices es quizás el más visible. Los niños van aprendiendo habilidades más básicas para luego ir pasando a las más complejas. Primero andan y luego corren o saltan. Es decir, vamos de lo simple a lo complejo. Empezamos a aprender la psicomotricidad gruesa para después lograr una habilidad más compleja llamada psicomotricidad fina. A veces, cuando pretendemos enseñar a un pequeño cosas como escribir, nos damos cuenta de que antes hemos de enseñarle otras destrezas que deberían ir por delante en su camino.

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¿Y por qué recomiendo las manualidades?

A un Centro de Psicología infantil y Juvenil llegan muchos tipos de consultas, como podréis imaginar. Y una duda muy frecuente que los padres a veces plantean es cómo podemos ayudar a los niños a adquirir ciertas habilidades que se supone ya deberían manejar. Aunque cada niño necesita una evaluación personalizada y un trato especial, si que hay algunas cosas que suelo recomendar muy a menudo a padres de niños de todas las edades, pero sobre todo en edad de infantil (de 3 a 5 años), por los beneficios que aporta. Una de ellas es tan simple como sugerirles que hagan manualidades de cualquier tipo.

Practicar manualidades tiene multitud de ventajas tanto para grandes como para pequeños, hablaremos de algunas de los beneficios que aporta desde el punto de vista psicológico:

  • Creatividad. Los pequeños utilizan el arte para expresar pensamientos, emociones, preocupaciones, etc. que no siempre saben decir con palabras.
  • Concentración. Al hacer trabajos manuales el pequeño debe centrar sus sentidos en una sola cosa, aprendiendo a mantener su atención y concentrarse en la tarea.
  • Toma de decisiones y planificación. Cuando el niño se enfrenta una tarea, debe primero plantearse cómo la llevará a cabo, y decidir con qué instrumentos, en qué orden la hará, etc.
  • Mejora la Psicomotricidad. Aprenderá a conocer mejor su propio cuerpo y cómo se relaciona éste con su alrededor a la vez que aumenta el dominio del cuerpo en el espacio, a la vez que mejora el autocontrol.
  • Tolerar la frustración. Ante problemas que puedan surgir, el niño se ve obligado a resolver las situaciones por si mismo y con los recursos a su alcance.
  • Autoestima. El niño mejora su autoconcepto al verse capaz de lograr un objetivo por sí solo, verlo terminado o ver que lo ha logrado sin ayuda.
  • Relajación. Las preocupaciones pasan a segundo plano, se olvidan al concentrarnos en nuestras manos.

Definitivamente, el hacer manualidades no es sólo un entretenimiento útil sino que además ayuda a los niños a ser más felices.

 

Elisa López

10 en Conducta
Psicóloga Infantil Málaga