Niños y mentiras

Mentiras – 10enConducta

Pocas cosas sacan más de quicio a los padres que las mentiras de sus hijos. Y que lo hagan cuando saben que les hemos pillado peor aún. Todos los padres queremos que los niños no mientan nunca, que digan siempre la verdad y que confíen en nosotros. Pero cuando esto no ocurre y aparecen las mentiras, lo primero que nos preguntamos es el porqué. Es difícil aceptar que nuestro hijo nos mienta, y buscamos los motivos que les pueden llevar a no contarnos la verdad.

¿Qué hay detrás de las mentiras de los niños?

 

Las mentiras pueden aparecer por infinidad de razones, y dependiendo de la edad, los motivos pueden variar. Pero hay algunos factores comunes que nos pueden ayudar a entender mejor lo que hay detrás de esas incómodas mentiras.

Hasta los 3 ó 4 años aproximadamente las mentiras forman parte del juego, los niños no diferencian la realidad de la fantasía y si mienten no significa que lo hagan con intencionalidad. Hay autores que afirman que utilizar este tipo de mentiras forma parte del desarrollo normal del niño.

A partir de los 5 años, lo que las mentiras esconden va en otra dirección y los motivos son variados.

  • Las mentiras pueden ocultar Inseguridad, muy ligado a la falta de autoestima  o necesidad de aprobación. Mienten porque necesitan el reconocimiento de sus padres o sus iguales.
  • Muy frecuentemente, encontramos que los niños mienten por miedo a las consecuencias de decir la verdad. Cuando saben que han hecho algo incorrecto y temen las consecuencias, tratan de evitar a toda costa el castigo o la ira de los padres o maestros.
  • En algunas ocasiones, lo niños mienten para inventar una fantasía, pues prefieren vivir en una realidad imaginada. Y en otras, utilizan su imaginación para huir de la realidad. En este caso puede que el menor esté viviendo una situación difícil y necesite ayuda.

 

En cualquier caso, lo primero sería siempre averiguar los motivos que llevan al niño a mentir, y luego centrarnos en qué podemos hacer nosotros para que nos digan la verdad.

 

¿Cómo evitamos que nos mientan?

 

  • Como siempre, predicar con el ejemplo. Y no digo que los adultos mintamos continuamente a los hijos pues ni siquiera a veces lo hacemos conscientemente, pero de hecho lo hacemos. Por ejemplo, en forma de amenaza, amenazas que sabemos (y ellos también) que no vamos a cumplir: “si no apagas la tele inmediatamente, vas a estar un mes sin verla”.  Los menores saben que eso es poco probable que lo cumplamos, por lo tanto, no tiene sentido, ni como amenaza ni como ejemplo, pues  no estamos siendo sinceros con ellos.

También los padres en algunas ocasiones  no decimos la verdad, no necesariamente con intención de ocultarles algo, sino por prisa a la hora de dar una explicación o por simplificar, pues parecemos vivir en un mundo donde el tiempo rige nuestras vidas y no podemos parar para dar una respuesta o una explicación a un niño cuando nos lo pide.

  • No reforzar esas mentiras, es decir, no debemos hacerle ver en ningún caso que aprobamos su comportamiento. No reírnos de lo que nos digan, por muy gracioso que suene, ni alabarlos, ni tampoco castigarlos, más bien podemos hacer lo siguiente:
  • Darle la oportunidad de decir la verdad, decirles por ejemplo: “sé que eso que me cuentas no es exactamente lo que pasó, ¿quieres contarme de nuevo lo que de verdad ocurrió?” Y aunque lo que haya hecho o dicho no nos guste, centrarnos en ensalzar su valentía al decir la verdad.
  • Evitar, en la medida de lo posible, los castigos. pues si nos pasamos de severos los niños tratarán de eludir ese castigo por todos los medios, y recurrirán a la mentira para evitar ser castigados.

De este modo, los padres debemos crear un clima de confianza donde el niño no necesite mentir para llamar la atención de sus padres. Ni tampoco lo haga para evitar una consecuencia negativa. Recordemos que la primera misión de los padres es dar afecto y protección a nuestros hijos y después educarlos.