Bullying y cómo prevenirlo

Bullying como prevenirlo. 10 en conductaPara empezar con un tema tan delicado como el Bullying y cómo prevenirlo, en primer lugar, deberíamos partir de la definición del término Bullying. Se entiende como una conducta dirigida a hacer daño de manera intencionada y reiterada a otra persona de su entorno. El maltrato puede ser de muchos tipos: físico, verbal, psicológico…  Y además se da la característica de que la víctima difícilmente puede salir por sus propios medios es esta situación.

 

Una vez clara la definición, lo siguiente sería saber cómo detectarlo. Entiendo que es preciso dar a los padres o educadores unas nociones sobre cómo detectarlo en casa o en la escuela. Os dejo un enlace para saber cuáles son las señales de alerta que nos pueden indicar que estamos ante un caso de bullying:

Cómo hablar con tu hijo sobre el acoso escolar

Lo que hoy pretendo es dar un paso más, no quedarnos en la detección, sino buscar cómo prevenirlo y abordarlo.

¿Cómo podemos prevenir el Bullying?

 

Para poder atajar el problema del acoso, podemos empezar por casa. Los padres tenemos el deber de cuidar, instruir a nuestros hijos y prepararlos para la vida adulta. Esa responsabilidad la ejercemos desde que nacen. Hay veces que creemos que son demasiado pequeños para enseñarles ciertas cosas y las vamos dejando. Cierto es que muchos conceptos no los podrán entender hasta alcanzar cierta madurez cerebral. Pero también es cierto que, en lo relativo a los valores, es algo que hay que incidir desde muy temprana edad. Cuanto antes aprenda el niño que no debe pegar a su hermano porque éste le ha quitado su juguete, mejor, por ejemplo. Y al revés, también enseñarle que no debe quitarle a su hermano el juguete de las manos.

 Los padres debemos enseñarles a no chinchar, por ejemplo. Y con esto somos los papás bastante tolerantes cuando son pequeños. Un niño que, con frecuencia molesta o chincha a sus amigos o compañeros (sea por el motivo que sea, ese es otro tema) tiene que encontrarse con un adulto que lo corrija. No basta con justificar el “es que Fulanito es un poco chinche”. Chinchar es todo lo contrario a EMPATIZAR. Y ahí es donde yo quería llegar, a la maravillosa empatía. Cuando un niño chincha a otro, está pasando por alto cómo este otro se siente, está evitando empatizar con su tristeza, su enfado, o su desolación.

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La clave está en el público

Pero a la hora de hablar de prevenir, no es suficiente poner el foco en el agresor y el agredido, hay que ir más allá. Debemos abordar también el público, los que están alrededor, esos testigos ciegos o mudos que presencian cada día el acoso. Según los estudios, la clave está en el público. Y este aspecto es fundamental a la hora de trabajar la prevención y no siempre se tiene en cuenta. Debemos enseñar que el acoso no es guay. Fastidiar a un compañero no te convierte en alguien guay. Es decir, si el acosador o acosadores se quedan sin audiencia, el acoso ya no tendrá sentido. Sin nadie que aplauda las humillaciones o vejaciones a la víctima, el agresor tiene poco que hacer.

De modo que nuestros esfuerzos deben ir encaminados, como siempre, a la educación. Enseñar a los más pequeños pautas tan sencillas como Violencia Cero. De ninguna manera y bajo ningún concepto debemos tolerar la violencia en ninguna de sus formas. Este sería para mí el punto de partida en toda acción dirigida a desterrar comportamientos indeseados. Los valores son la base se nuestra educación y se forman poco a poco, en el día a día en casa y en el colegio. Y entre esos valores que trasmitimos a nuestros hijos deben estar el respeto y la igualdad. Para después poder trabajar actuaciones más complejas.

Es necesario educar en emociones, los niños deben saber qué es lo que sienten, cómo se llama lo que sienten (ya sea rabia, frustración, impotencia, etc). Y, además, aprender a expresar estas emociones de forma correcta. En esta asignatura también solemos suspender, por desgracia, en la mayoría de los coles, dicho sea de paso.

Tanto el niño que resulta el abusón como los que miran, tienen que desarrollar empatía con el niño acosado. Los unos para no agredir, los otros para no seguir siendo testigos. Y en este camino, no puedo evitar acordarme de esta campaña contra el acoso escolar dirigida precisamente a los “valientes” que se atreven a ponerse del lado del más débil.

SE BUSCAN #VALIENTES

Es la empatía de los chicos hacia la persona que sufre el acoso lo que va a motivar esa valentía para ponerle freno. Para desmontar al acosador se necesita que el público crea que se está dando una situación de desigualdad y abuso. Y que a su vez sientan injusta esa desigualdad. Para hacer aflorar esos valores, tienen que estar bien arraigados. Y eso de enseñar valores es una labor de padres y educadores día tras día.

 

Elisa López

10 en Conducta

Psicóloga Infantil en Málaga